Pezuñas libres de toreros y legalistas


Cuando G. Prada publicó su reconocido ensayo “nuestros aficionados”(1906), poco de la mucha intelectualidad librepensadora y anti-oligárquica la celebraron. Tras los años este escrito se ha convertido en un reconocido antecedente de las reivindicaciones animalistas, en la actualidad es reproducida por ciertos semanarios y parafraseados en plantones contra Acho… sin embargo, ha pasado desapercibido la recepción y poca reperscusión de dicho escrito allá a inicios del siglo xx.

Quisiéramos enfatizar en este elemento para introducir el tema de las limitaciones del discurso legalista para abolir dicha tortura.

Horas de luchas (1908) fue mal comprendida, las izquierdas han asumido que fue un exitazo, a pesar de su reducida cantidad de impresos. Aún esta por descubrise las criticas hacia “Nuestros aficionados”, una por ejemplo dijo que G. Prada era un “Taurofobo” (formando parte de aquellas falacias de los fans de las masacres de animales), además falta enfatizar el comportamiento de su mas “fieles” admiradores y “alumnos”. Véase al hipócrita de Abraham Valdelomar, lo ambigüedad de Mariategui, la promoción del asesinato de toros por Felix del Valle, la “defensa de lo tradicional-indigena” de Arguedas y hasta la indiferencia de los apristas (los cuales aún son fans de la tortura, y están presentes en Acho… Barnechea, Alan Cobain, etc.). A pesar del carácter ensayístico e intelectual, aquel escrito de G.Prada fue reducido por la critica como un panfleto de “mal gusto” y no tuvo mucha repercusión en la política a consecuencia que la oligarquía y sus cuadros detentaban el ejercicio del poder.

Si un personaje como G.Prada, con su ensayo, no pudo iniciar una corriente de opinión sobre sus contemporáneos, menos será posible cambiar actualmente la percepción de las gentes fanatizadas (desde el rico al pobre que disfruta estas torturas). Y es que, lamentamos disgustar a muchxs, pero las corridas de toros no se van a abolir desde la legalidad, por más pruebas científicas que presentemos (sea de la sintiencia de los toros o de las repercusiones de dicha basura en nuestras sociedades e infancias).

No se podrá abolir estas torturas a consecuencia que el especismo esta normalizado y forma parte del status quo, de sus estructuras. Siendo uno de los pilares de la sociedad católica y sus costumbres, aún más en un territorio que reivindica el hispanismo y su lacra religiosa (no nos comeremos la estafa del estado “Laico”). El catolicismo, como antes, esta infiltrado hasta en la ultima pieza del status quo (desde las ceremonias estatales hasta en las mesas de diálogos en protestas campesinas), su papel es el de promocionar el sometimiento y la sumisión terrenal.

Además las corridas de toro (y su derivados sangriento), como las peleas de gallos, son los últimos eventos «deportivos-culturales” que les queda a la burguesía peruana, de derecha o de izquierda, convirtiéndose en lugares privilegiados donde se busca la reproducción de su clase (lo que conocemos como argolla popularmente). Su carácter diferencial frente al pueblo, lo vuelve una actividad a proteger a ultranza (obviamente el racismo y clasismo es parte de estas motivaciones).

Recordemos que hace unos años representantes de las izquierdas y centros, firmaron un pedido para que el entorno de la Plaza de Acho sea remodelada en vista de la celebración del aniversario del distrito más hispanista de Perú (el Rímac). Sepan también que las corridas de toros han servido para ayudar muchas veces a la Beneficencia de Lima, ese ente que lucra con la inmobiliaria en Lima, y los Bomberos. Y es que el taurocidio no es solo una actividad de “reconocimiento” y fenómeno “sociológico”, es también un negocio ultra lucrativo, donde ciertos sectores medios hacen negocios y temen perder esta actividad parasitaria de la burguesía.

Las corridas de toros, a su vez, es un valuarte del antropocentrismo: sentimiento de superioridad de muchxs de nuestra especie animal que se coloca como centro y fin supremo del universo. Está forma de pensar nos ha llevado ha aceptar al capitalismo biocida y su maquinaria extractivista. Para rechazar las corridas de toros, hace falta también rechazar todas esas ideas represivas y opresivas que lo nutren, fortalecen y perpetúan. Y también por una posición consecuente en esta lucha. Lo mínimo a lo que podemos aspirar es a un movimiento antitaurino que se acerqué a diferentes herramientas confrontacionales con el status quo como el veganismo, el anticolonialismo y en consecuencia el anti-hispanismo o el antifascismo.

No nos sorprendió que en Pandemia muchxs antitaurinxs aplaudieran el cierre temporal y el establecimiento de un albergue en Acho. Y es que, es un pedido legalista anticuado, el cual busca que la Plaza de Acho se convirtia en un centro cultural. Así, en vez de luchar por su destrucción, y con ello todo su historial de asesinatos, se ha aceptado una táctica legalistas temporal (al dia de hoy Acho sigue dando corridas). Estas medidas legalistas fracasan por estar subordinadas al vaivén político-legal; Colombia y Mexico son ejemplos del fracaso a consecuencia del poder económico-político de las asesinos de toros. Hoy vemos, de forma indignante, que se reproduce el mismo escenario en Cajamarca donde el fujinarcopolitico de Ramirez traerá de vuelta esta tortura y con ella buscará perpetuar vía legal-política aquellas masacres de otras especies de animales.

¡Aprendamos a vivir en libertad; busquemos la demolición de todos los centros de tortura en nuestra región (alrededor de 70), que las elites políticas neofascista buscan perpetuar!

¡ Ni sumisxs, No inocentes! ¡Rompamos el conformismo legalista! Pidamos lo imposible hoy, que mañana nuestras hermanas disfrutaran de una verdadera libertad.

Muerte a Roca Rey! modelo del facho tauricida!


*Artículo de Julio del 2023 en nuestro blog de wordpress periodicolibertaria, que olvidamos compartir en este blog.